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RELATO: COSAS DE FRIKYS, ESCENA 4 (by Tanis)

Muy buenas, continuamos con los relatos de nuestro colaborador Tanis, si no habéis leído el anterior os aconsejo ir a la sección de relatos y leerlos. Esperamos que os guste y os hagan sacar una sonrisa:

Los Madriles. Escena 4
La espuma flotaba sobre el agua mansa y cálida de la bañera. Su cuerpo yacía relajado mientras su mente anidaba en remotos valles soleados más allá de las Marcas de Dorne. Alejado del ruido y del mundo divagaba levemente sobre inconsistentes hechos invisibles. La plenitud de su volumen corpóreo se hallaba sumergida en agradable y templado líquido salvo la gorra Deerstalker. Su canción predilecta sonaba en la radio, pero él no la escuchaba. Sus sentidos aletargándose en el tiempo iban cediendo al sopor y al olvido. La placidez de la superficie cristalina fue interrumpida por unas pompas de nitrógeno procedentes de las mazmorras de Harrenhal. Toda esa relajación, tan placentera, comenzaba a disipar los restos de toxinas alcohólicas de su organismo.

– ¡Romualdo salte ya! – gritó su madre.
– Un rato más Mamá por favor.
– ¡Fuera! Que tienes que recoger tu cuarto, sacar a Toby, comprarme cebollas en el chino, poner la mesa y llamar a tu abuela para preguntarle cómo se encuentra. ¡Que no tenga que volvértelo a decir! – amenazó.

Morti y sus treinta años se enjabonaron deprisa temiendo escuchar de nuevo aquella voz, aquel taladro incesante que se incrustaba en su sien produciendo un punzante dolor interno, amenazando con agravar su resaca y su depresión dominical. Su madre volvió al ataque y comenzó a sentir de nuevo el peso de los dedos de La Montaña tras sus ojos.

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RELATO: COSAS DE FRIKYS (by Tanis)

Muy buenas a todos, hoy os traemos un relato de nuestro colaborador Tanis, hacía tiempo que no colgábamos relatos, espero que entre Tanis y alguno más que se anime podamos ir colgando nuevas cosillas, ya que son entradas divertidas y pasas un buen rato leyéndolas, sin más os dejamos con el relato un tanto friki:

COSAS DE FRIKYS
Los Quillo. Escena 1
Terraza de marujas, gritos de niños y olor a café con bollos

– ¡No veas qué pasada de bicho de Nurgle! Me encanta.
– Es que el plástico de Güorchopped es la polla. Ha mejorao una barbaridá, ¿te acuerdas las minis de antes?
– Sí, como se te cayera una de plomo adiós pintura y a montarla de nuevo. La verdad es que antes era impensable que pudieran sacar minis con tanta profundidad y relieve.
– Mira, mira, ¡qué cabezas más guapas! Y trae de sobra, pa que puedas personalizar tu regimiento. Joder, es que me han sacao el complemento perfecto pa mi ejército de Plaga. ¿Sabes qué te digo? ¡Que pal torneo de LUDUS voy con tó pintao! – exclamó Flanders.-
– No te cueles pisha, confórmate con montarlo que todavía te queda La Horda de guerreros del caos – dijo Grillo -.
– Eso me pongo yo un ratito to los días después de comer y en dos semanas. Además, ya tengo transformao el grupo de mando, que era lo más chungo.

9:30h. Un mes después en LudusBelli:

¡Ring!!Ring!
– Quillo, que ma tocao la primera ronda contra ti. ¿Dónde andas? ¿Qué estás aparcando?
– Que va tío, que no voy, si es que no ma dao tiempo de montarlo tó- respondió Flanders -.
– Pero, ¿no me dijiste que habías terminao el Glottkin?
– Casi, pero me lie y tuve que desmontarlo otra vez.
– ¿Y la Horda, cuántos te quedan pa los 40?
– 37.
– No me jodas tío,que me dejas sin jugar.
– Lo siento Grillo – dijo en tono de hundimiento -.
– ¿Qué te pasa Flanders?
– Nada, bueno sí. Que mi mujer se ha ido.
– No te entiendo, ¿Qué se ha ido dónde?
– A por tabaco.
– Pero, ¡si tu mujer no fuma!
– Por eso pisha, por eso.

Los Madriles. Escena2
23h. Ruido y olor de bar petado

– ¿Has visto el bicharraco ese nuevo de Nurgle?
– ¡Vaya porquería! Estos tíos de Güorchopped nos toman por tontos, te venden el plástico a precio de oro, pero qué se habrán creído – dijo Ashrum mientras daba un trago a su birra -.
– ¿Te has dado cuenta? – preguntó Morti -.
– ¿De qué?
– Ese pivón de ahí. Me está mirando.
– Pues no me extraña.
– Si ya me lo dice mi madre, es que mis ojazos azules llaman mucho la atención.
– Claro, y la gorra amarilla esa de cuadros que no te quitas ni para cagar.
– No es una gorra, es un Deerstalker, como el de Sherlock Holmes.
– Pues serás la versión “empanao” del detective -murmuró Ashrum en voz baja-.
– Oye, ¿crees que a la piva le habrá gustado mi camiseta de los Lannister?
– Sí, sobre todo la molla donde pone “escucha mi rugido”. Te podrías haber comprado una tallita más, macho.
– Ésta me queda bien, además ahora estoy a dieta.
– Lo que tú digas, ¿pido otra ronda?
– Venga vale, pero esta vez con nachos.

– Oye, ¿leíste la teoría del color que te envié por mail?
– Sí, sí, muy interesante.
– Pues podrías aplicarla también a tu ropa.
– Ya lo hago chaval, rojo y amarillo son colores complementarios.
– Y una leche, son concordantes.

En ese momento alguien entra en el local. Morti le da un codazo a su colega derramándole media jarra de cerveza encima. Ashrum lo mira con cara de te voy a… pero observa el cuello tenso y estirado de Morti señalando fijo en una dirección, como un perro de presa. Ya ha visto ese gesto en otras ocasiones.

– Ahí están los pivones del otro día. Ya verás, ya verás, ¡esta noche seguro que triunfamos!

Los Madriles. Escena3
Al entrar esa mañana no percibió el acostumbrado y agradable olor. Un exceso de secreciones ocluía su prominente miembro facial, anoche cogió frío. Aliana Arena enarcó una ceja en actitud reprobatoria. Morti bajó la mirada y se avergonzó al descubrir que calzaba sus viejas pantuflas a cuadros. Ante su turbación ella respondió con media sonrisa insinuante. Una sensación vigorosa recorrió su cuerpo levantándole el ánimo. Cuando él se acercó Aliana bajó su mano y agarró aquella enorme pieza caliente.
– Una barra de pan, por favor.
– Son 40 céntimos.
– Aquí tiene usted.
– Gracias.

Morti dio media vuelta y salió de la panadería.

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Un chiste verde

Nuestra historia transcurre en el lejano planeta de Angelis. Allí durante miles de años, los orkos que lo habitan han estado llevando una vida normal, discutiendo, peleando, dándole golpes a cada kanijo que pasaba cerca… el día a día de la sociedad orka vaya.

Y así fue hasta que una buena mañana, un mecánico orko visionario miró hacia las estrellas y se dijo “Ya ez hora de patear otroz trazeroz”, así que comenzó la construcción de un inmenso gargante orko, para machacar a todos los que se cruzaran en su camino. A los orkos de Angelis, por supuesto, les encantó la idea y muy pronto todos estaban dedicados a la construcción de la monstruosa máquina de guerra.

Sin embargo, muy pronto surgieron desavenencias. A medida que el gargante crecía y tomaba forma, un grupo numeroso de orkos empezó a verlo como la representación de Gorko, el dios violento y brutal de los orkos, mientras que otro grupo importante de orkos lo vio como la representación de Morko, el dios astuto y traicionero de los orkos. Por supuesto, estos dos grupos siempre están discutiendo y peleando entre si, pero eso no evita que los orkos continúen incansablemente trabajando en el gargante. Cuando esté terminado, los orkos de Angelis lanzaran su ¡waaagh!, y entonces, para variar, dejaran de pegarse entre si, para pegar a los demás. Por supuesto, los orkos no llaman a su planeta Angelis… lo llaman Gorkamorka.

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Caía la noche en la ciudad de Mekaburgo. Al ser un planeta fundamentalmente desértico las temperaturas bajaban a una velocidad considerable a esas horas, por lo que los orkos que aún continuaban por las calles de la ciudad, se apresuraban a encontrar algún refugio para pasar la noche.

Un viejo orko cambiaba en medio de toda esa vorágine, intentando también encontrar algún sitio donde resguardarse del frio. Era un viejo morkista, jubilado ya de las peleas de bandas. Tenía una pierna de palo, ya que la suya se la arranco de un mordisco un mutante, y además estaba ciego por culpa de un accidente con el motor de su antiguo carro. A causa de su ceguera, se había despistado caminando por la ciudad y se encontraba lejos de sus sitios habituales de pernocta, donde ofrecía a los jóvenes morkistas un sinfín de historias, algunas ciertas y otras inventadas.

Quiso el destino que el primer lugar que encontró el viejo orko para resguardarse fuera una tasca frecuentada por gorkistas. Si nuestro protagonista hubiera podido ver donde se metía, quizás se lo hubiera pensado mejor antes de entrar, pero como no veía donde estaba, camino resueltamente hacia la barra y tomo un asiento libre.

El ambiente del bar era ensordecedor. Los orkos gritaban y reñían entre si, mientras degustaban grandes cantidades de cerveza de hongos que, un par de atareados gretchins, iban sirviendo. Sin embargo, el viejo orko consiguió finalmente hacerse oír, y bebió con gusto un largo sorbo de la cerveza de hongos que le acababan de poner delante.

– ¡Aaaaaahhh! – Gruño con satisfacción el viejo orko sin hablar con nadie en particular – Hazia mucho tiempo que no probaba una zerveza tan buena. Me ha puezto de buen humó, zi señor. Oz voy a contar ahora mizmo un chizte zobre gorkiztaz que oz vaiz a partir la caja…

Poco a poco, el murmullo del bar fue apagándose, y una treintena de minúsculos ojos rojos fueron posándose en el viejo orko. Aunque el morkista no lo sabía lo miraban con abierta hostilidad, como deseando que hiciera o dijera cualquier cosa para abalanzarse sobre él.

Mientras, el gretching que estaba detrás de la barra, pensando que después de todo el tumulto que se iba a formar le iba a tocar a él recogerlo todo, se acercó disimuladamente al viejo morkista y le dijo.

– Zeñor… dizculpe… pero quiero avizarle de que el zeñor que tiene uzted al lado ez uno de loz noblez gorkiztaz maz poderozoz de Mekaburgo, que al otro lado ze encuentra uno de loz maz afamadoz luchadorez de pozo gorkizta y que eztan aquí también doz o tres bandaz completaz de gorkiztaz… ¿Ezta uzted zeguro de zeguir queriendo contar eze chizte?

El viejo morkista se rasco la cabeza con parsimonia, y dijo después de unos momentos de pensativa meditación

– Mejor no… pazo de tener que ezplicarlo trez o cuatro vezez…

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Charlas de bar

Era un oscuro tugurio frecuentado por almas en pena y gente de baja estofa. Las paredes tenían una espesa capa de grasa, testimonio mudo del tiempo que hacía que no veían un mísero trapo. Por aquí y por allá se veían algunas viejas sillas, desperdigadas como si la mano de un dios las hubiese arrojado directamente desde el cielo.

El local se encontraba prácticamente vacío. El dueño, situado detrás de la barra con un sucio delantal, miraba de reojo a la única mesa que tenía ocupada aquella noche. En ella, cuatro voluminosas figuras paladeaban en silencio sus bebidas. O al menos eso hacían tres de ellas ya que, una de las figuras, se encontraba fuertemente atada a la silla donde estaba sentado.

– Chicos, ¿Queréis algo más? – Preguntó el camarero desde detrás de la barra

– ¡¡¡SANGRE!!! – Respondió rápidamente la figura que se encontraba atada  – …en tomate – añadió al cabo de unos segundos en un tono mucho más bajo.

El camarero se quedó unos segundos mirando fijamente a la mesa y, finalmente, hizo un breve gesto de asentamiento y entró por una puerta situada detrás de la barra.

– De verdad que no sé porque nos los traemos – Comentó una de las figuras señalando al que tenían atado – Siempre está dando la nota.

– Lo sabes de sobra, Pus – Le respondió otra de las figuras – Él es el que se encarga de pagar la cuenta todas las noches.

Tras este breve intercambio el silencio cayó de nuevo pesadamente sobre la mesa, y las figuras se volvieron a enfrascar en sus propios pensamientos. La figura atada empezaba a temblar incontroladamente de vez en cuando, pero aparte de eso nada ni nadie interrumpía la tranquilidad de los allí sentados. Y es que pocos en el universo se hubieran atrevido a provocar a los cuatro poderosos paladines del caos que se sentaban en aquel sucio bar.

– Oye tíos… – Dijo de repente Destino, paladín de Tzeentch – Hace ya mucho tiempo que nos conocemos y todavía no os he preguntado… ¿Cómo es que os dio por meteros en esto del Caos?

– En mi caso, la verdad es que no fui yo personalmente el que dio ese paso – Le respondió Pus, paladín de Nurgle – Fue más cosa de mi primarca. Seguramente si yo hubiese tomado la decisión no me hubiera decantado precisamente por el Padre Nurgle… y es que yo era un marine espacial muy limpio. Me llevaba todo el día dándole brillo a la armadura y cepillándome los dientes. No es que me queje de SUS dones – Continuo mientras echaba una mirada desconfiada hacía el techo del bar – Pero es que muchas veces traen más problemas que otra cosa. Por ejemplo, no hay quien ligue con este aspecto. Llevo ya más de tres siglos en dique seco y es que no hay manera oye. Y la cosa de encontrar apartamento está muy mal también. Por supuesto, nadie quiere como vecino a un tío que es una fábrica de bichos putrefactos andante. Pero creo que lo peor es lo del baño… cada vez que voy a cagar tengo que luchar contra mis deposiciones, aunque también he de reconocer que, a veces, he tenido muy buenas conversaciones con algunas de ellas.

– Si, la verdad es que yo tuve una vez de vecino a un marine de plaga y no es una experiencia muy agradable – Dijo Látigo, paladín de Slaanesh

– Ni siquiera es agradable vivir con uno mismo, así que me hago cargo – Respondió tristemente Pus – Pero, ¿Y tú qué Látigo? ¿Cómo llegaste a ser lo que eres?

– Pues veréis chicos, yo sí que elegí servir voluntariamente al Príncipe del Deseo…

– Guarro… – interrumpió Destino con una sonrisa.

– No seas así, Destino – Continuo de malas maneras Látigo – Aún no has escuchado mi historia y ya me estas juzgando. Escucha bien y comprobaras que fui empujado a tomar tal decisión.

– Mis disculpas compañero – dijo Destino con una sonrisa bailándole en la cara – Continua, por favor.

– Pues bien, cuando yo era mortal estaba casado, y mi mujer era… digamos poco imaginativa en la cama. Misma hora, mismo sitio, misma postura… misionero. Al principio de casados no es que te importe mucho esas cosas, pero poco a poco mi vida fue convirtiéndose en un infierno. Lo intente todo, le regale disfraces, la lleve a sitios románticos, la emborraché… Pero ella seguía siempre con el maldito misionero.  Misionero, nada más que misionero. Así que decidí que necesitaba un cambio y abrace gustosamente al Príncipe del Deseo. Ahora no práctico sexo sin antes haber ejecutado la danza de los siete suspiros, haberme embadurnado el cuerpo con alguna sustancia lubricante y ponerme mi traje de dominatrix…

– Ves tú, una cosa así me hubiera gustado a mí y no tener que gastarme todo mi sueldo en Cucal – Apuntó Pus

– Bueno, también tiene sus cosas malas no creas – Continuó Látigo – Hay veces que se te acerca una diablilla traviesa que te pone ojos zalameros, y cuando ya estás ahí medio en el tema descubres que no es una diablilla, sino un diablillo…. Y bueno, solo diré que esos demonios no están que digamos proporcionados.

Los demás observaron entonces que el paladín de Slaanesh siempre se sentaba sobre un mullido cojín que llevaba a todos lados. Anteriormente a esta revelación pensaban que era porque no le gustaba la dureza de las sillas, pero en ese momento advirtieron que podría haber otras razones diferentes.

– Sí, no es tan bueno como parece realmente – Siguió Látigo – Y si os digo la verdad hay veces que… que… que, bueno, echo de menos el misionero…

– Los dones del caos son siempre así amigo – Dijo Destino – Y creo que ahora me toca a mí contar mi historia, porque este – continuo mientras le daba un golpe a la figura atada, que en ese momento estaba gruñendo y echando espuma por la boca – No creo que nos vaya a contar gran cosa. La verdad es que yo me metí en esto del caos porque quería el tercer ojo de Tzeentch…

– El tercer ojo dice – Interrumpió Látigo – Hazme caso que el de Tzeentch no es el tercer ojo. Lo sé porque yo tengo el tercer ojo como un bebedero de patos…

– ¡Eso, eso! – Añadió Pus – Y yo echo cosas por el tercer ojo que os harían vomitar.

– Bueno valeeee – Continuo Destino – Pues lo dejare simplemente en el ojo de Tzeentch. La cosa es que a mí desde siempre me ha encantado apostar, pero no es algo que se me haya dado especialmente bien. De hecho, se me daba muy mal. No acertaba nada, y mira que lo intenté, caballos, fútbol, carreras de perros… No conseguía nunca ganar nada. Hasta que un día me frustre y me dije, ¿Qué podría hacer yo para mejorar mis posibilidades con las apuestas? Obviamente, si conocía de antemano el resultado la cosa sería muy fácil, así que me hice adorador de Tzeentch.

– ¿Y cómo fue la cosa? – Preguntó Pus

– Pues la verdad es que me tuve que hartar de trabajar para conseguir el terce… ¡el ojo!, el ojo de Tzeenth, y luego las cosas no fueron como yo había pensado. Por una parte, ningún corredor en su sano juicio acepta una apuesta contra un seguidor de Tzeentch. Es normal claro, si puedes ver el futuro la apuesta no es muy justa que digamos… es algo que tenía que haber pensado mejor antes de hacerme seguidor del caos. Por otra parte, no sabéis lo difícil que es ver algo en las cambiantes mareas del tiempo, requiere una meditación y una comprensión al alcance de muy pocos…. Vamos, que no veo un carajo…

Destino cogió su copa, que en ese momento estaba prácticamente llena, y la apuro de un largo trago. Después la puso sobre la mesa y se quedó mirándola, sumido en sus pensamientos.

– Esto… – Dijo Pus al cabo del rato – Creo que será mejor que nos vayamos ya. Es tarde y mañana vienen los de desinfección de plagas a mi casa. ¿Soltamos a este ya?

– Si, ¿Por qué no? – Contesto Látigo – Hay pocas cosas más espectaculares que ver a un berserker de Khorne pagando la cuenta de un bar, jejeje

Con unos hábiles movimientos, Pus soltó las cuerdas que mantenían atado al berserker a la silla del bar, que cayeron inertes al suelo. El berserker se levantó lentamente y, agarrando  la primera botella que tuvo a mano, empezó a correr chillando hacia el dueño del bar, que en ese momento acababa de salir por la puerta de la cocina. El dueño, al verlo venir se quedó parado en el sitio, con una ceja levantada como preguntándose, ¿Y qué quiere este ahora? El Berserker cada vez estaba más cerca, 5 metros, 4 metros, 3 metros… Cuando estaba prácticamente encima del dueño, paro en seco llevándose la mano al bolsillo trasero de sus pantalones, y dijo con un fuerte acento inglés.

– Disculpe usted, mi buen señor ¿Podría usted decirme cuanto le debo?

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¡¿Con que iglesia hemos topado?!

Desde que la palabra friki apareció en nuestro vocabulario por primera vez han concurrido muchas cosas. Antes era sinónimo de lo raro, de lo extraño, de esas personas que solamente se intuían en las reuniones sociales y siempre estaban hablando de cosas a menudo incomprensibles para el resto de los mortales. Afortunadamente, eso ha ido poco a poco cambiando. Ya lejos quedaron los tiempos en que cuando te llamaban friki parecía casi un insulto, y en el que la gente te señalaba por la calle diciendo en susurros “Ese juega al rol… seguro que ha matado a alguien”. Me atrevería a decir incluso que, hoy en día, ser friki está de moda.

A tal punto ha llegado la cosa que actualmente podemos encontrarnos en el mundo con diversas, llamémoslas, “religiones frikis”. Aunque el que una religión sea o no friki, es algo completamente subjetivo hay ciertos rasgos que las caracterizan. Efectivamente, parece absurdo explicar porque no es lo mismo adorar a Osiris, el dios egipcio de la agricultura, que al monstruo del espagueti volador, alabado sea su apéndice “tallarinesco”. Aunque es verdad que existen casos en el que la religión en cuestión es difícil de catalogar entre friki o no, esta cuestión queda lejos de la intención de este artículo. Me limitaré a enumerar y definir una serie de religiones (todas ellas completamente reales) que, a mi juicio, tienen un tinte friki. Antes de empezar también quiero aclarar que con este artículo no quiero herir la sensibilidad de nadie y que tengo máximo respeto a cualquier creencia de las que aquí expongo. No os enfadéis conmigo, y si lo hacéis recordad estas palabras de una persona más sabia que yo… “La ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento y el sufrimiento lleva al lado oscuro…”

El Pastafarismo o la religión del Monstruo del Espagueti Volador

Para conocer de dónde procede el pastafarismo tenemos que volver la vista atrás y recordar una oscura época llena de terror y miedo. No, no estoy hablando de la Guerra del Anillo, sino de los tiempos en los que George Bush era presidente de los Estados Unidos.  Existía por aquel entonces (y aún perdura hoy, pero con menor fuerza) un movimiento que pretendía equiparar la teoría creacionista (que postula que no existe la evolución, si no que Dios nos creó tal y como somos ahora) a la teoría evolutiva de Darwin. Para justificar esta equiparación los creacionistas esgrimían una serie de argumentos. Bobby Henderson, uno de los dos profetas de los pastafaris,  cogió estos mismos argumentos y creo el pastafarismo con la idea de hacer una crítica a los creacionistas, ya que si esos argumentos eran válidos para justificar la existencia del dios cristiano, también lo eran para el dios de los pastafaris, el Monstruo del Espagueti Volador. Esta “religión” fue acogida con entusiasmo por muchos agnósticos y poco a poco ha ido creciendo en importancia y, porque no decirlo, surrealismo.

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Los pastafaris creen que el Monstruo del Espagueti Volador (cuyas siglas son MonEsVol en español y FSM en inglés) creó el universo después de una borrachera. Tienen dos profetas, el propio Bobby Henderson, y el pirata Mosey. Los piratas son muy importantes para los pastafaris, que achacan desastres naturales como los terremotos, los huracanes y el calentamiento global al reducido número de piratas que tenemos hoy en día. Es por eso que, una de las más estrafalarias costumbres de los pastafaris, es vestirse de piratas en el día de MonEsVol que, casualidades de la vida, es el viernes.

También podemos encontrar los conceptos de cielo e infierno en la religión pastafari. Para ellos el cielo es un lugar lleno de volcanes de cerveza y fábricas de bailarines/as de striptease y el infierno es exactamente lo mismo pero la cerveza no tiene gas y los bailarines/as están llenos de enfermedades venéreas. Los versión de los mandamientos del pastafarismo están recogidos en los llamados “Realmente preferiría que no”, hay ocho en total y fueron entregados por el mismo MonEsVol al pirata Mosey. Por poneros un ejemplo en el séptimo MonEsVol nos dice “Realmente preferiría que no fueras por ahí contándole a la gente que hablo contigo. No eres tan interesante. Madura ya. Te dije que amaras a tu prójimo, ¿no entiendes las indirectas?” Como podéis ver, MonEsVol no se anda con chiquitas…

Jediísmo

En el censo del Reino Unido del año 2001 aparecieron 390.000 personas que afirmaban que su religión era la Jedi. Seguramente la gran mayoría lo pusieron en plan broma, pero lo cierto es que, desde aquel entonces los Jedis se han venido arriba y quieren ser reconocidos oficialmente como religión. Lo conseguirán…. Si la fuerza los acompaña claro.123

Como la mayoría de vosotros sabrá ya, el jediísmo está inspirado en la orden de caballeros Jedi que aparecen en las películas de George Lucas, la Guerra de las Galaxias. Estos guerreros ascéticos pasaban su vida consagradas a la República (una gran democracia galáctica) y haciendo el bien. Lo más importante de su credo era estar en sintonía con la Fuerza, que no era otra cosa que hacer la voluntad de los midiclorianos, una especie de microorganismos sin los cuales la vida no era posible.

En el jediismo actual encontramos prácticamente la misma ideología que en los Jedis de las películas de Lucas. Quieren también estar en sintonía con el universo gracias a la Fuerza, que ellos definen como algo metafísico.  Creen en la paz, la meditación y en una sociedad regida por la democracia, la pluralidad, la compasión y el espíritu humano. En su página web (http://www.templeofthejediorder.org/) podemos encontrar toda su doctrina e, incluso, sermones. Yo si regalaran un sable laser no me lo pensaba dos veces…

God Chuck

Se desconoce cómo comenzó la religión que aclama al gran Chuck Norris como dios todopoderoso, solo se sabe que, aquellos que dicen que no creen, aparecen poco después muertos a base de patadas giratorias. Si entramos en el mundo de las especulaciones este humilde autor podría deciros que todo parece indicar que este singular movimiento empezó con las “FACTS” de Chuck Norris. Para el que no lo sepa, las “FACTS” son frases del estilo:

– El universo está en expansión porque todo él está huyendo de Chuck Norris

– Chuck Norris es el único que ha contado hasta el infinito… dos veces

– A Chuck Norris le gusta el clima cálido, por eso veranea en el Sol

chuck_norris-jesus

La cosa fue poco a poco a más con las “FACTS”, y así Chuck Norris fue ascendido hasta el panteón de dioses frikis. Temido y venerado por igual, se ha abierto paso hasta nuestros corazones a base de patadas giratorias. Su credo se basa en dar ostias como panes a todo aquel que le moleste, le mire o le se cruce en su camino, ¿Cómo no vamos a quererle?

Para terminar os dejo con una oración a Chuck que, a mi particularmente, me pone los pelos como escarpias de la emoción… “joe”, que derramo una lagrimilla y todo

“Chuck Norris nuestro que estás en los cielos,

santificados sean tus brazos,

que son mas duros que el acero,

hagase tu voluntad tanto en los vivos como en los muertos,

da hoy tus hostias de cada día,

perdona nuestras ofensas,

para que así nosotros acabemos con los que te ofenden,

no nos dejes caer en el lado oscuro

y líbranos del apocalipsis”

Chucknuestro