Campaña de Infinity: La Rabia Roja

Una sombra avanzaba sigilosa por el corredor, lenta, cuidadosamente. Le había costado mucho infiltrarse, y si le descubrían ahora todo estaría perdido. El complejo era lo último en seguridad, tenia de todo: remotos de vigilancia, controles en cada esquina, sensores que barrían los corredores una y otra vez, detectores de movimiento y buen montón de esos malditos visores multiespectrales de última generación. No esperaba menos en un complejo de Aleph.

Se había topado con la instalación casi por casualidad. Estaba realizando una misión de infiltración y espionaje pagada con fondos nómadas, cuando descubrió los documentos que hablaban de su emplazamiento. Alejadas de cualquier núcleo urbano y con un nivel de seguridad máximo, saltaba a la vista que estas instalaciones guardaban algo interesante en su interior. Aunque entre los parámetros de su misión no constaba infiltrarse en una base de alta seguridad de Aleph, opto por tomar el riesgo por su propia cuenta. Había algo valioso en aquella instalación y Saito Togan, ninja mercenario, lo quería.

Por supuesto, Saito sabía que no tenía ninguna oportunidad de alcanzar la consola maestra del complejo. Toda esa información estaba detrás de capas y capas de seguridad, y había cosas que incluso un veterano en el arte de la infiltración como él no podía conseguir. Sin embargo, también sabía que se podía extraer mucha información interesante de las consolas secundarias. Consolas como la que tenía delante.

Saito no perdió el tiempo. La información empezó a fluir por su terminal y pronto encontró algo interesante. Información sobre tecnología alienígena. Información sobre un compilador T’zechi. Aquello no era solo valioso, si no también tremendamente peligroso. Demasiadas cosas en la esfera dependían de Aleph, para que las principales naciones se arriesgaran a enturbiar sus relaciones con la IA por aquel pedazo de información. Aunque, por supuesto, siempre quedaban otras opciones.

– Sí… – pensó el mercenario – Mano Negra estará profundamente interesada…

 

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Actualmente existen dos Mega-corporaciones que están pagando cuantiosas sumas para reclutar mercenarios. Ambas exigen los mismos requisitos, que sean especialistas de probada experiencia y profesionalidad.

La primera de ellas es la Corporación Atlantis. Afincada en una base submarina en el planeta –Datos borrados por seguridad-, la corporación Atlantis es una empresa especializada en Bioingeniería y actualmente podemos decir que se encuentra entre las mejores de su campo fuera del control Haqquislamita. Es una empresa joven y pujante de la que se espera grandes cosas.

Atlantis

 

La segunda es la todopoderosa Fundación Panacea, conocida por ser una de las mayores empresas de armamento de toda la esfera humana y por la investigación de tecnología alienígena. Su cuartel general, la plataforma espacial Panacea II, es una auténtica fortaleza volante. La oscuridad que rodea a todo lo que tiene que ver con la Fundación Panacea y sus más que dudosos métodos para… – Información suprimida por motivos de seguridad –

Presentación1

 

Se rumorea que ambas tienen en sus manos un proyecto que podría cambiar el curso de la guerra contra los invasores alienígenas, ¿Te quedarás mirando mientras otros se embolsan todos esos créditos?

¡Elige bando y únete a la guerra!

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